Cansado

 

Cansado estoy del mal que siempre acecha,

de la batalla atroz, nunca vencida,

anhelo la quietud, la senda estrecha

del tuareg beduino en su dormida

bajo un manto de estrellas.

 

Quiero huir de este dolor que me es ajeno,

con el alma más triste que el cuerpo enfermo,

buscando el consejo sabio y sereno

del viejo ermitaño en el desierto yermo.

 

Allí el moro su pena canta a solas,

llora en silencio, harto de lo funesto.

Y mientras clamo en medio de las olas:

¡Soy voz que grita en el desierto!

 

JBG 2022