🌟 La Luna y el Eco del Alma.

 

Compañera silente de mis noches largas,

te asomas sobre el borde cansado de mis pensamientos

como un suspiro antiguo que aún no termina de nacer.

 

Tú, que conoces mis pasos

cuando la sombra es más honda que el propio camino,

te quedas suspendida, en el cielo del que jamás te caes,

aunque a veces te apagues, aunque a veces te escondas,

como yo.

 

Cuántas veces te he visto partir

en un hilo tenue de luz,

disuelta entre nubes que no dicen nada,

menguando, como menguan mis fuerzas

cuando intento recordar quién era

antes de que el silencio fuera mi lengua habitual.

Y vuelves.

 

Siempre vuelves.

Creciente, altiva, redonda de un brillo

que no reclamas y aun así entregas,

como si supieras que mis noches

también necesitan una tregua. 

En tu rostro de plata guardo lo que no digo:

mis miedos que tiemblan, mis dudas que pesan,

mis esperanzas que todavía respiran.

 

Porque en tu vaivén eterno

reconozco el ritmo incierto de mi pecho,

la forma en que mi alma se rompe y se recompone

cada vez que la vida insiste.

 

Mi luna, testigo fiel de lo que callo,

sostén de un corazón que a veces se vacía

y otras se desborda sin permiso.

Quédate, aunque brilles poco,

aunque no te vea del todo.

 

Quédate en tu cielo, 

que igual te encuentro

en el mío.

 

JBG 2013