La Enfermedad

 

La enfermedad, oscura y sigilosa,

llega sin ser llamada, sin razón;

nos roba el sueño, la sonrisa hermosa,

y deja en carne viva el corazón.

 

Mas no renuncies, alma dolorida,

ni entregues tu esperanza al desconsuelo;

la fe, que alumbra el laberinto de la vida,

derrama luz donde antes hubo hielo.

 

Escucha al cuerpo, atiende su llamado,

confía en quien te guía con ternura;

pues cada paso, aunque cansado,

te acerca más al sol tras la amargura.

 

La prueba enseña, el tiempo nos renueva,

y el alma crece al borde del temor;

quien sufre, ama mejor, comprende y eleva

su voz al bien, su pulso al interior.

 

No temas más, levanta tu mirada,

que el mal no es fin, sino ocasión de amor;

la sombra huye cuando el alma es alada,

y el cuerpo sigue al vuelo redentor.

 

JBG 2018