Compañera de Vida

 

En el silencio tibio de la tarde,

busco palabras para tu regazo,

donde mi alma respira y se resguarde

y afloja al fin la carga de mi abrazo.

 

No te llamó la sangre ni el destino,

ni el juramento antiguo y señalado;

tú decidiste andar por mi camino

y ser la brújula de mi paso cansado.

 

Cuando la sombra fue mi único abrigo

y el error era todo mi equipaje,

quisiste ser la luz, querer conmigo,

testigo fiel de un áspero viaje.

 

Celebraste mis logros verdaderos

como si fueran gloria de tu mano,

y en los paisajes grises y severos

fuiste el alivio al duelo más humano.

 

Cargas mis silencios más profundos,

entiendes el lenguaje de mi miedo,

me alzas firme entre todos los derrumbes

cuando la fe se escurre entre los dedos.

 

No es un contrato lo que nos enlaza,

ni una promesa escrita en un papel,

es la verdad que el corazón abraza

y la constancia humilde de ser fiel.

 

Honrar tu vida no es gesto ligero,

es vocación que asumo agradecido,

pues en tu amor descubro lo que espero

y aquello que el mundo me ha negado y herido.

 

Cuidar tu paso nunca es sacrificio,

es gratitud que nace de la entraña,

por regalarme entero tu cariño

que cada día mi existir acompaña.

 

Eres la voz que cree en mi promesa

cuando mi propia voz se vuelve duda,

la mano fiel que frente a la tristeza

siempre me ofrece su razón y ayuda.

 

Por elegirme tal y como soy,

con mis espinas, sombras y desvelo,

te entrego el alma y todo lo que voy

buscando a diario bajo este gran cielo.

 

JBG 2026