Voz pequeña
Hay días
en que mi voz rebota en paredes blancas,
como si hablara dentro de un cuarto acolchado
donde nadie se hiere
pero tampoco nadie escucha.
Digo “me duele”
y contestan “ya se te pasará”.
Digo “lo intento”
y sonríen con esa paciencia
que se reserva a los niños
que creen haber descubierto el mundo.
Me miran las manos
como si fueran torpes,
como si cada cosa que construyo
fuera un dibujo pegado en la nevera:
bonito, sí,
pero prescindible.
Es extraño
sentirse diminuto en un cuerpo que ya creció,
Sentirse ignorado en una habitación llena.
Que te expliquen tus propios pasos,
que traduzcan tus silencios
como si no supieras nombrarlos.
A veces dudo:
¿será que exagero?,
¿que mi voz realmente es un murmullo
que nadie escucha
sin peso específico?
Pero el pecho sabe
cuando lo atraviesa la indiferencia
como un viento frío
que no deja marcas visibles
y, sin embargo, cala.
No quiero aplausos,
solo que no reduzcan mi mundo
a un cuaderno de tareas sin importancia.
No quiero pedir permiso para sentir;
quiero que lo que siento
no sea corregido con tinta roja.
Porque también soy frontera,
y batalla,
y aprendizaje.
También cargo preguntas que no caben
en respuestas simplificadas.
No soy un ensayo inacabado
ni un borrador que se descarta.
Soy palabra completa
aunque tiemble.
Y aunque a veces me encoja
bajo miradas que me empequeñecen,
sé que mi voz —esta voz—
no nació para ser eco,
sino para ocupar su espacio
en el aire que compartimos.
JBG 2026

Escribir comentario
Alfonso González Pintado (jueves, 06 noviembre 2025 07:49)
Me parece una introducción extraordinaria, de la página, digna de ser utilizada y visitada.
Algo te enviaré Julio.
JBG (jueves, 06 noviembre 2025 10:22)
Gracias Alfonso