✨ El año que escribimos — 2025 ✨

 

En las hojas del tiempo se vertió un poema,

abrió el año sus puertas con pasos de incienso;

son ecos del camino, son sangre y son lema,

tejidos en la calma de un día suspenso.

Como el verso que nace tras la noche sombría,

la esperanza resurge con luz en la mirada;

se renueva en el alma con cada nuevo día,

cual rima que despierta por el sol bautizada.

 

El mundo se palpó en latidos compartidos,

en risas que vencieron silencios ya añejos;

retornamos a nidos que dábamos perdidos,

borrando los dolores con antiguos espejos.

 

Volver a lo dejado —un libro, una vereda—

hace que el viejo llanto por fin se desvanezca;

es el bálsamo dulce que en el pecho se queda

para que la alegría de nuevo florezca.

 

El mundo se palpó en latidos compartidos,

en risas que vencieron silencios ya añejos;

retornamos a recuerdos que creímos perdidos,

mitigando los dolores en antiguos espejos.

 

Se alzaron las voces por un bien futuro,

por nuevos horizontes de fe renovada;

el hombre fue un lienzo, el día un conjuro,

y el miedo una sombra por fin derrotada.

 

Nombramos la dicha con voz verdadera,

unimos las manos en páginas vivas;

la vida fue un verso, la paz, primavera,

y el alma soltó sus amarras cautivas

 

Porque el veinticinco fue un canto sin meta,

historia grabada en el libro del viento;

que incluso en la sombra florece el poeta

y el dolor se disuelve en el reencuentro.

 

JBG 2026