Toledo, la Ciudad Trilingüe 

 

Toledo, en roca firme, junto al Tajo,  

te alzas milenaria, guardas el ayer.  

Tus piedras, con susurros de un destajo,  

relatan viejas glorias al nacer.  

 

Visigoda corona, luz de estrella,  

fuiste de Hispania el noble corazón.  

Después, la faz morisca, dulce y bella,  

te dio saber, cultura y religión.  

 

Convivieron aquí, bajo un destino,  

sabios, artesanos, poetas sin temor.  

Judío, musulmán y peregrino,  

cristiano, todos hijos del amor.  

 

Tus calles empedradas, ya gastadas,  

resuenan con los pasos del ayer.  

Y el sol, entre las sombras abrazadas,  

se funde en cada esquina por doquier.  

 

Aquí templaron hierro y su fulgor,  

forjando con la llama la nación.  

La espada cruzó mares y rumor,  

dejando en cada hazaña su canción.  

 

Tus muros son testigos de pasiones,  

de reyes y plebeyos sin igual.  

En cada ventanal, mil emociones  

susurran de un pasado imperial.  

 

No hay canto de la iglesia que no diga  

la historia que en tu alma se gestó.  

Ni el zoco, ni la brisa que te abriga,  

callan la voz que nunca se apagó.  

 

Toledo, en cada calle se respira  

la esencia de tu eterno resplandor.  

Eres la luz que el tiempo no retira,  

memoria viva, piedra del amor.  

 

JBG 2025