El estudiante

Leyendas de la degollada

 

Toledo, cruce antiguo de saberes,

recibe al joven lleno de ilusión,

que busca luz en medio de deberes

y habita en cueva, pobre su rincón.

Mas su alma arde, noble y encendida,

por conocer la ciencia y la vida.

 

La barca cruza el Tajo cada día,

y en ella va la joven que lo hechiza:

María, flor de gracia y melodía,

judía hermosa, libre y sin coriza.

Sus ojos son la llama que lo guía,

y el corazón del joven se desliza.

 

Amor prohibido, fuego entre dos credos,

se abrazan con la fe como bandera,

y rompen con los siglos y sus miedos

para vivir su amor sin más frontera.

María huye, y juntos se consagran

en una casa humilde donde labran.

 

Plantaron rosas, símbolo sagrado,

y construyeron templo de esperanza.

Vivieron meses lejos del pasado,

creyendo que el amor todo lo alcanza.

Mas el silencio de la sangre antigua

prepara el golpe que jamás se mitiga.

 

Un día él parte, vuelve con la flor,

pero María ya no está en la casa.

La busca en vano, grita su dolor,

la noche cae, la angustia lo traspasa.

En la capilla halla una señal:

rosas caídas... y un zapato igual.

 

La luna observa al joven que delira,

que llora y clama al viento su tormento.

La sangre en tierra cruelmente lo mira,

y el barranco le muestra el sufrimiento.

La cabeza de María yace allí,

y el alma del estudiante muere en sí.

 

El padre fue colgado por su crimen,

mas nada puede ya sanar la herida.

El joven vaga, y dicen que se oprime

su sombra en la capilla compartida.

Toledo guarda el eco de su llanto,

y el barranco su nombre lleva en canto.

 

“El salto del fraile” aún lo recuerda,

y el arroyo murmura su tragedia.

La muerte fue la ley que no se acuerda

del amor puro, roto por la media.

Y en noches densas, bajo luna helada,

se oye llorar... al alma degollada.

 

JBG 2025

 

Leyenda de fuente https://toledo-pintoresca.jimdofree.com/.../el-estudiante/